AUTODEFENSAS EN LA POLÍTICA: ¿DE ALIADOS A VETADOS? (21 de Enero de 2006 15:50:19) Es plausible que los partidos políticos tengan reglas éticas internas para conformar sus listas. Lo que no resulta coherente es que el Presidente de la República, intempestivamente y en plena época electoral haga público un veto a quienes apoyaron su campaña a la presidencia, han sido sus aliados durante el gobierno y han respaldado sus iniciativas en el Congreso. ¿Será que los senadores señalados iniciaron sus relaciones con aquellos grupos sólo a partir de la semana pasada?.
La incidencia de los grupos paramilitares en el proceso electoral que se llevará a cabo en el 2006 es un hecho que se preveía desde el inicio mismo del presente gobierno y que empieza a manifestarse en el año que comienza. Los hechos sucedidos esta semana frente a los candidatos al congreso vetados por los diferentes partidos uribistas y la posterior manifestación del Presidente de la República, a través del doctor Juan Manuel Santos, suscitan varias reflexiones al respecto.
Es plausible que los partidos políticos tengan y apliquen reglas éticas internas para determinar quienes deben participar en sus listas. Lo que no resulta coherente es que el propio Presidente de la República, en forma intempestiva y en plena época electoral haga público un veto a quienes apoyaron su campaña a la presidencia, han sido sus aliados durante su gobierno y han respaldado sus iniciativas en el Congreso. La pregunta parece obvia, ¿cuándo se descubrió que quienes han sido vetados hoy por el Presidente han tenido vínculos con los grupos paramilitares?; ¿será que los senadores señalados iniciaron sus relaciones con aquellos grupos sólo a partir de la semana pasada?; ¿será que sólo ahora el gobierno nacional y el vocero político del Presidente se percataron de esta situación?.
Si existe prueba de que estos congresistas tienen vínculos y cuentan con el apoyo de grupos ilegales parece lo más lógico y procedente que sean denunciados ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia y que sea ésta la encargada de investigar y juzgar sus actuaciones en lugar de apelar a los medios con el objeto de generar un escándalo encaminado a producir efectos electorales, como una más de las estrategias publicitarias del presidente-candidato. Si a esto se suman las acusaciones hechas contra el senador Rafael Pardo, las cuales como expresé a lo largo de la semana me resultan del todo inverosímiles, debemos concluir que es sumamente preocupante y riesgosa la manera como se empieza a tejer una guerra sucia en el proceso electoral actual y que el gobierno nacional juegue en ella un papel protagónico.
Tomado del blog de Carlos Gaviria en EL Tiempo